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Ante un bien escaso

29.01.2011 | El Periódico de Aragón | David Chic.- Hacer más con menos. Esa era la premisa que estaba en la mente de todos los participantes en la reunión organizada por la Alianza por el Agua para hablar sobre la eficacia de la cooperación. El tema interesa y preocupa a los distintos actores que colaboran con el desarrollo por la ineficacia de algunos programas y por los recortes que la crisis impone a las ayudas sociales. En todo caso, insisten en que una buena gestión no es obligatoria en épocas de vacas flacas, sino un deber de cualquier proyecto que quiera ser útil en su destino, sea la que sea la coyuntura.

 

Por esa razón, este foro se planteó con el propósito de seguir generando utilidad a los actores de la cooperación al desarrollo, extrayendo lecciones a partir de estudios, reflexiones y casos prácticos. Con esta actividad, la Alianza por el Agua, generó el pasado martes en el Centro de Historia de Zaragoza diálogo y reflexión sobre la calidad de la ayuda descentralizada, sus retos en el contexto actual, y sirvió de medio para que los principales actores de la cooperación española intercambiaran experiencias y avanzaran en propuestas. Organizado por Ecología y Desarrollo, el foro transcurrió en el clima adecuado para que "asomen las dudas", según aventuró Víctor Viñuales, presidente de la organización, en la presentación del mismo. Según Viñuales, "en estos momentos en los que la eficiencia se impone, hay que recordar que no hay proyectos más rentables que los de el agua".

 

Responsabilidad


Sobre rentabilidad se pronunció la asesora de Agua y Medio Ambiente del programa de la ONU Agua de promoción y comunicación, Helena Caballero. Según recordó, en la revisión de la Cumbre del Milenio se hizo un balance de la crisis sobre la ayuda, sobre todo ahora que los países que colaboran con el desarrollo han dado un paso atrás en sus aportes. "En estos momentos en los que la ayuda va a tardar más en llegar, es imprescindible ser eficaz", apuntó.

 

Recordó que el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki--moon, ha realizado un llamamiento para que se cumplan los ocho Objetivos del Milenio por parte de los países desarrollados, pero también a la responsabilidad que los países del Sur tienen con su propio desarrollo. Por otra parte, señaló la existencia de una tercera vía para mantener recursos financieros como la de permitir que estos territorios comercien libremente, refinanciar sus deudas o dar paso a la financiación privada gracias a las empresas o los acuerdos con patrocinadores.

 

La intervención del presidente de la Asociación Española de Agua y Saneamiento, Roque Gistau, fue la que levantó más ampollas en algunos sectores. Lamentó "el potaje" de reuniones y encuentros internacionales y aseguró que pide "una reflexión profunda" porque para ser eficaces hay que marcar objetivos que sean medibles en coste y en plazo definiendo el ámbito de cada actuación. "Hay que hacer cosas que la gente pueda mantener y no monumentos a la inutilidad", aseguró, idea en la que coincidió con Helena Caballero, la que deploró la construcción de potabilizadoras en países que luego no podían hacer frente a su mantenimiento o reparación.

Además, Gistau insistió en que la cooperación debe exigir la transparencia en sus datos.

 

Tampoco estuvo de acuerdo con la concentración de actividades que podrían mejorar la gestión de los proyectos de cooperación porque se mostró convencido de que es importante actuar en los "ámbitos rurales que no tienen interés para nadie".

 

Agua y saneamiento


Con palabras más medidas se pronunció el representante del Grupo de Agua de la coordinadora de oenegés para el desarrollo Gonzalo Marín. Según Marín, las intervenciones en agua y saneamiento están reguladas por cuatro conferencias internacionales, como la de Dublín de 1992, en la que se reconoció que el agua dulce es un recurso finito y vulnerable esencial para el desarrollo y el medio ambiente. Para Marín, este punto de partida hace que en este momento los retos se centren en trabajar para aumentar la cobertura, lo que significa realizar el máximo de infraestructuras de agua y saneamiento sin pensar en mejorar las ya existentes. Además, denunció que ahora que quedan menos de cinco años para los Objetivos del Milenio se siguen creando nuevas infraestructuras sin preocuparse de las ya hechas porque son las que servirán para contabilizar si se ha cumplido el objetivo.

 

El miembro de Ingeniería sin Fronteras, Alejando Jiménez, explicó el modo en el que su organización se acerca a las limitaciones de este tipo de proyectos.

 

"Nosotros llegamos a la conclusión de que la provisión de servicios básicos solo es una parte de la tarea", destacó. En este sentido calificó de fundamental el fortalecimiento de las instituciones y organismos de las comunidades que reciben la ayuda.

 

También consideró necesario trabajar en mejorar las políticas de unos territorios que a veces no aseguran el acceso a esas infraestructuras en un largo plazo y a la administración española le pidió que se involucrara en el fortalecimiento de sus homólogos del Sur.